¿Tiene el cliente SIEMPRE la razón?

¿Tiene el cliente SIEMPRE la razón?

¿TIENE EL CLIENTE SIEMPRE LA RAZÓN?

Es hora de "despedir" a tus clientes más conflictivos

¿Tiene el cliente siempre la razón? Si le preguntamos a cualquier persona que trate regularmente con cualquier tipo de cliente, su respuesta a la pregunta será sin duda  un rotundo “no”.

Y puede que tengan razón, porque aunque estés añadiendo valor masivo y creando clientes incondicionales de tu negocio, hay gente “difícil” por todas partes. Como dijo Abraham Lincoln citando a John Lydgate, “Se puedes complacer a algunas personas siempre, se puede complacer a todo el mundo a veces, pero no se puede complacer a todo el mundo siempre”.

Así pues, ¿qué debemos hacer cuando la gente que no está satisfecha son nuestros clientes?

Puede que el hecho de “despedir” a un cliente parezca ilógico o contradictorio, ya que invertimos mucho tiempo y esfuerzo intentando captar clientes, pero hay que considerar esa posibilidad. Si tuvieras un trabajador problemático que no aportara nada a la empresa, ¿no los analizarías para tomar una decisión? Igual que un empleador y un empleado, un cliente y una empresa también tienen una relación, y no se trata de una relación unilateral. Es responsabilidad de la empresa el decidir lo que es o no aceptable cuando se trata del comportamiento de sus clientes.

Si una de las dos partes decide romper esa relación, tienen todo el derecho del mundo a hacerlo. Y si deciden no hacerlo, es similar a seguir en una relación abusiva.

Un argumento (o excusa) que usan algunos negocios es que necesitan mantener y cuidar a sus clientes para seguir generando ingresos. Y es cierto, ese es el objetivo final – pero, ¿a qué precio?

La que de verdad es la pregunta es : ¿cuál es tu límite? ¿Cuáles son las justificaciones para despedir a un cliente? La respuesta depende de los patrones que tengas. Aun así, una clarísima señal de alarma es cuando un cliente esté haciendo que la experiencia que tengan otros clientes se vea afectada, ya sea al requerir que se usen demasiados recursos en ellos o por su directa influencia en clientes satisfechos. En ese caso, la respuesta es clara: Despide a tu cliente!