¿CÓMO VES EL MUNDO?

DESCUBRE SI ERES COINCIDENTE O DISCORDANTE Y LO QUE ESO SIGNIFICA

¿CÓMO VES EL MUNDO?


Echa un vistazo a las tres figuras que puedes ver bajo estas líneas y explícanos qué relación ves entre ellas.

Si te preguntáramos que nos describieras la relación que hay entre estas tres figuras, nos podrías responder de muchas formas distintas. Podrías decir que las tres son rectángulos. Podrías decir que todas tienen 4 lados. Podrías decir que dos son verticales mientras que la tercera es horizontal, o que dos están de pie y otra estirada, o que ninguna figura tiene exactamente la misma relación con las otras dos. O que una es diferente y que las otras dos son iguales.

Hay muchas repuestas razonables, pero, ¿qué está pasando aquí básicamente? Todas son descripciones de la misma imagen, pero son descripciones con maneras totalmente diferentes de abordarla. Lo mismo pasa con lo que denominamos coincidentes o discordantes.

Este metaprograma determina cómo organizas la información para aprender, entender… Para determinar si alguien es un coincidente o discordante, pregúntale sobre la relación existente entre cualquier grupo de objetos o situaciones y presta atención en si se centra en las similitudes o en las diferencias.

COINCIDENTES

Algunas personas responden al mundo buscando semejanzas. Cuando miran cosas, ven lo que esas cosas tienen en común, Son “coincidentes”. Este tipo de persona, suele ver los rectángulos que hemos usado como ejemplo hace un momento y decir: “Todos son rectángulos, pero dos están orientados verticalmente y el otro horizontalmente”.

DISCORDANTES

Otras personas son “discordantes” o personas de “diferencias”. Dentro de esta categoría podemos encontrar dos tipos diferenciados. Un tipo mira al mundo y ve cómo son diferentes las cosas. Puede que vea los rectángulos y que diga que son todos distintos y que tienen diferentes relaciones entre ellos. El otro tipo de “discordante” ve diferencias con excepciones. En cierta manera, se trata de un “coincidente” que encuentra las semejanzas primero con excepciones pero en orden inverso – primero ve las diferencias, y entonces le añade las cosas que tienen en común.

LA DIFERENCIA

Los modos “coincidentes” o “discordantes” son de suma importancia, ya que se pueden desarrollar de muchas maneras. Si tu trabajo implica la repetición continua, año tras año, ¿crees que te convendría contratar a una persona “de diferencias”? Claro que no. Mejor te iría contratando a una persona de semejanzas o coincidente – esa persona  estaría muy contenta trabajando en un trabajo de esas características durante todo el tiempo que la necesitaras.

Pero si en lugar de ese tipo de trabajo se tratara de un trabajo que requiriera de necesidad de flexibilidad o de cambios constantes, ¿contratarías a una persona coincidente? Es obvio que no deberías hacerlo. Este tipo de distinciones pueden ser muy útiles a la hora de descubrir qué persona es adecuada para un puesto, asegurándonos así que pueden estar satisfechos por un largo periodo de tiempo en una posición de trabajo.

Pero las personas no son los perros de Pavlov. Pueden modificar sus estrategias hasta cierto punto, pero solo si se les habla en su mismo idioma. Se necesitan grandes dosis de paciencia y esfuerzo para conseguir redirigir y cambiar a un discordante convencido en un coincidente.

¿Pueden vivir en paz una persona discordante y una coincidente?  Faltaría más – siempre que se entiendan entre ellos. Si es así, en el momento en que surjan diferencias se podrán dar cuenta de que la otra persona no es mala o está equivocada, sino que simplemente percibe las cosas de una manera distinta. No se necesita ser exactamente como otra persona para poder establecer una buena relación. Necesitas memorizar las diferencias que tenéis en la forma como percibís las cosas y aprender a respetar y apreciar al otro.